Espacio perdido

Adel Alonso. Texto de catálogo (1994)

1 Las ideas, como el cristal, son un interrogante a incierta distancia.

La reversibilidad del cristal —interior/exterior, presencia y ausencia— provoca la ilusión de un recorrido, un desvarío a la mirada. Nos descubre el espacio como una dimensión interior. Este interior es la única referencia de que disponemos en la relación con el mundo, en «duda establecida»; y el exterior como «inferencia».

En el mundo que se abre a nosotros intenso y extendido se despliega el Conocimiento. Lo sabido aflora a la consciencia y se extiende fuera de nosotros. En ese momento sabemos que siempre hemos sido y que siempre estuvo allí.

Soy el viajero sorprendido, en constante despertar. La realidad no existe sino la emoción que nos despiertan las cosas.

Por eso, la vivencia artística tiene algo de inevitable. La elección se da en el encuentro de ese «insoslayable», que también ocurre en cada obra. Es una relación de ida y vuelta, de autor que se despliega y la obra que te descubre. La obra artística es un hecho anticipado.


2 «Espacio perdido». ¿Cuáles son los indicios que nos orientan en este paisaje?

Lo fundamental de aquí es una materia inexistente, es un tiempo de la emoción, sensitivo, un espacio de algún dónde; una materia inconsistente a la vista, dudosa al tacto, incierta su presencia.

¿En qué distinguimos lo anterior de lo posterior, el lugar de aquí, la presencia y la ausencia… en la configuración delante de nosotros?

Nos topamos con el muro, con la materia que configura la obra; pero no es ahí donde encontramos una concreción del espacio, sino precisamente donde comienza un «otro» indefinido, por habitar, perdido, intuido.

El cristal, espacio horadado, espacio indicativo, imagen cero, es ambigüedad material y presencial.

El muro incorporado, ¿es la materialidad de la obra?, ¿la estructura del edificio?, ¿el edificio entero es la obra?

El sonido del casete que demuestra que existió en un tiempo físico, ¿existe?, ¿o es una recomposición temporal a través de nuestra experiencia? El espacio del sonido fue sobre la materia (la madera) que falta en/y otro lugar.

El aire que sale del muro nos dice del otro lado, y no del muro, y no del otro lado del muro: ¿de qué lado?, ¿existe físicamente o es alusión a un «otro»?, ¿dónde está el cuerpo, dónde están los cortes que definen el tiempo (que lo miden) en su continuidad?

Y si esto, tiempo y espacio, no existen de manera objetiva, ¿qué son sino aquellos pertenecientes a su propio reverso? Se rompe en fragmentos la máscara al atravesar el espejo (el pasaje). Al otro lado, el paisaje interior, tiempo y espacio se encarnan en su «habitar por dentro». Este espacio cualitativo es el «estado» de la vivencia.

No hay señal que nos indique.